Fue director y fundador de las bandas de Puerres, Potosí, Carlosama, Guachucal, Contadero, Guachavés, Yascual, Linares, Colimba, Ospina, Tabiles, Consacá, Yacuanquer, y Pupiales su cuna de nacimiento.
El hermano mayor de Juvenal Chaves fue el sacerdote capuchino Lorenzo de Pupiales (nombre de pila Apolinar Chaves) que se ordenó en Barcelona España; al cual lo enviaron a evangelizar a la población de Sibundoy en el Departamento del Putumayo. El padre Lorenzo edificó el templo y el Convento de dicha población; también fundó el pueblo de San Lorenzo, el cual lo trazó el mismo, con el fin de proteger a los indigenas del maltrato de los blancos.
En cierta oportunidad este sacerdote llevó a Sibundoy a su hermano Juvenal y le enseñó música y la interpretación de todo instrumento a su alcance, los hermanos Chaves fundaron así la primera Banda de músicos indígenas en el Putumayo.
Juvenal Chaves fue director y fundador de la banda de Pupiales en 1899.
ENTRE BATALLAS SE ESCRIBE LA GUANEÑA
El maestro Juvenal Chaves Jurado, nació en Pupiales Nariño Colombia, en el año de 1.881, hijo de Nicolás Chaves, oriundo de Pupiales y Carmen Jurado, nacida en Pasto, y padre del Maestro Humberto Chaves Cabrera.
Fue Director de la Banda de Pupiales en el tiempo de la Guerra de Los Mil Días.
La banda y la gente de Pupiales formaron el Batallón, el cual peleó en muchas batallas: en el Totoral, en Ipiales, en el Espino, en Carlosama, en Guachucal, en Simancas, en Cascajal, y en la Batalla de Cuaspud, fué donde la Banda de Pupiales interpretó por primera vez «La Guaneña»; al escucharla el General Mazuera, le dijo a Juvenal Chaves «cómo se llama esa pieza?» y el maestro Juvenal le contesto: «mi general todavía no tiene nombre», fue en ese momento cuando el general Mazuera la bautizó «La Vencedora» y dió la orden: deden tocarla en todos los triunfos que tengamos.
Texto de la Guerra de los mil días :»Fue entonces que el Obispo Ezequiel Moreno insistió en lanzar un ataque a Ecuador e intentar derrocar a Alfaro. El 22 de mayo tropas colombianas y exiliados ecuatorianos cruzaron la frontera y atacaron el pueblo de Tulcán siendo rechazados. Así la guerra cayó en un punto muerto, si alguno de los bandos invadía el territorio del otro era rápidamente rechazado. Alfaro se comprometió a apoyar a los liberales pero dejo claro a sus dirigentes que no estaban dispuestos a irse a una guerra a gran escala con Colombia. Los liberales lanzaron una última ofensiva el 20 de julio cruzando cerca de Ipiales siendo sorprendidos por tropas conservadores resultando expulsados. Muchos volvieron a huir a Ecuador, donde el presidente liberal, Eloy Alfaro, armo a los alzados y estos volvieron al ataque produciéndose una batalla en Cascajal, cerca de la frontera, el 23 de enero de 1900.».
El general Mazuera y el general Guerrero quedaron contentos con «La Vencedora».
El aprecio de los generales para con Juvenal Chaves fue indescifrable por tanto lo nombraron Sargento Mayor, era muy conocido en la región pues interpretaba toda clase de instrumentos como: la guitarra, la bandola, la flauta, el armonio, y todos los instrumentos que componen una banda, legado que le dejo a su único hijo el también músico y maestro Humberto Chaves Cabrera. Por esta razón el Concejo Municipal de Pupiales en 1962 lo declaro hombre ilustre poniendo su fotografía en el salón de Sesiones, en reconocimiento al artista y su contribución en la guerra.
Fuente: http://laguanenavencedora.blogspot.com/
Endechas Andinas – Pasillo – Juvenal Chaves Jurado – Orquesta Sinfónica Policía Nacional De Colombia
JUVENAL CHAVES JURADO
Pupiales 1881-Pasto 1952
Por: José Menandro Bastidas España
Fuente:Andrea Salazar Chaves
Juvenal Chaves Jurado nació en el Municipio de Pupiales en 1881. Sus padres fueron Nicolás y Carmen, oriundos de Pupiales y Pasto respectivamente. Al igual que Heriberto Morán Vivas, su coterráneo, Chaves dirigió la banda de su municipalidad cuando apenas contaba con ocho años de edad. Estos dos casos son particularmente notables dada la precocidad de su desarrollo musical alcanzado sin la disponibilidad de escuelas especializadas en formación musical temprana.
En 1899 estalló la Guerra de los Mil Días, este episodio devastador tuvo repercusiones en todo el país y tocó muchos aspectos de la vida de los colombianos. Los músicos, bien fueran liberales o conservadores, se incorporaron a los contingentes para tocar en las batallas y alentar a las tropas. Juvenal, nombrado como sargento mayor, desempeñó estos menesteres en el Batallón 3° al mando del general Mazuera (41). De este episodio se desprende un hecho polémico que vale la pena documentar: La autoría del bambuco La Guaneña.
En Diario del Sur, en la edición del 25 julio de 2010, se puede leer un artículo donde su autor manifiesta: «…Juvenal Chaves dejó al Departamento las partituras de la pieza musical que en ese momento se llamaba «La Vencedora», considerada como el himno del Departamento, ahora llamada «La Guaneña» (42). En el mismo sentido afirma el compositor Humberto Chaves, hijo de Juvenal: «…en la Batalla de Cascajal fue donde se interpretó por primera vez «La Guaneña», interpretada por la Banda de Pupiales bajo la dirección del Maestro Juvenal Chaves.» Afirma además que «…cuando el general Mazuera escuchó la melodía dijo muy sorprendido: «Maestro Juvenal cómo se llama esa composición que acaban de tocar?» Y el maestro Juvenal contestó: “Todavía no sé mi general ya que apenas la compuse y la instrumenté para la banda y la acabamos de estrenar,» entonces el general Mazuera dijo: Póngale “La Vencedora» y la deberán tocar en todos los triunfos que tengamos. «Humberto Chaves termina el texto diciendo: “…así se llamó lo que hoy se conoce con el nombre de La Guaneña»(43).
Con los elementos probatorios, este sin lugar a duda sería el descubrimiento más importante realizado en el campo de la historia del Departamento de Nariño, casi tanto como el hallazgo del escudo de armas de la ciudad de Pasto en los archivos del duque de Alba en Madrid.
Lamentablemente no hay fundamentos para asegurar que así sea, y ya que las investigaciones realizadas en torno al origen de La Guaneña llevan a colegir que el día de taI revelación tal vez esté aún muy lejano, es deber del presente trabajo no alentar vanas esperanzas.
Alberto Montezuma Hurtado sostiene que La Guaneña acompañó, en los albores del siglo XIX, primero a los ejércitos realistas pastusos en los enfrentamientos con los republicanos y luego, tras su derrota, se convirtió en himno de libertad para animar a las tropas patriotas en contra de los reductos españoles en Perú (44).
Neftalí Benavides Rivera, en su artículo La biografía de La Guaneña, sostiene que la pieza fue compuesta en 1789 por un músico llamado Nicanor Díaz quien formaba, con Lisandro Pabón, un importante dueto para deleitar a las juventudes de su época. Desilusionado por la traición de Rosario Torres, la mujer de sus amores, decidió componer el bambuco reflejando de algún modo esta situación en su texto: Guay que sí, guay que no/La Guaneña me engañó/ Por tres pesos cuatro riales (sic)/ Con tal que la quiera yo (45). Pero la originalidad de este texto está también en duda porque se afirma, y ello tampoco tiene fundamento, que la composición fue inicialmente instrumental. En cuanto a La Vencedora, hasta donde se sabe es una contradanza interpretada en la Batalla de Boyacá(1819) por un grupo de músicos dirigidos por José María Cancino y recibió ese nombre debido al triunfo de los ejércitos libertadores (46).
Además de los investigadores ya mencionados, otros tan importantes como Sergio Elías Ortiz, Juan Augusto Ortiz Cabrera, Edgar Bastidas Urresty, Álvaro Valencia Tovar, el sacerdote Jaime Álvarez, Pilar Moreno de Ángel, Joaquín Piñeros Corpas, Manuel Antonio López, Tomás Hidalgo y Edgar Dávila Muñoz «…coinciden en afirmar que “La Guaneña” se tocó en los campos de batalla de Ayacucho (Perú), donde se libró el 8 de diciembre de 1824 un combate decisivo para la independencia de Suramérica mas, al parecer, la versión ya ha sido revaluada sin que conozcamos a pie firme las fuentes históricas que respaldan esta aseveración» (47).
En este sentido muchos estudiosos ya han gastado demasiada tinta; si bien es cierto que éste sencillo bambuco goza del aprecio popular de la población nariñense, tal esfuerzo no se compadece con los miles de obras de los compositores reflejados en este trabajo. Es más provechoso para la identidad musical regional fortalecerla por medio de la difusión de las obras plenamente reconocidas y de claro origen, en lugar de aferrarse a una quimera como si fuera lo único importante. La gran mayoría de estos repertorios se pierden cada vez más en el olvido de un pueblo sin memoria, ahogados entre sonoridades de música peruana, boliviana, portorriqueña, mexicana, etc. Juvenal Chaves puede ser o no el compositor de La Guaneña, pero confirmarlo o desmentirlo no va cambiar la apreciación de los nariñenses sobre su verdadero acervo cultural.
Fuera de estas consideraciones un tanto emotivas, Juvenal Chaves fue un importante músico que dirigió las bandas de Puerres, Potosí, Carlosama, Yacuanquer, El Contadero, Guachavez, Yascual, Linares, Colimba, Ospina, Tabiles, Consacá y Pupiales; además compuso un número significativo de obras y tocó con acierto la guitarra, el armonio y la mayoría de maderas y cobres utilizados en las agrupaciones con las que trabajó. Lamentablemente se desconoce hasta el momento el paradero de su producción salvo el pasillo Endechas andinas, conservado en los archivos de la Banda Departamental de Nariño. Muchos jóvenes se beneficiaron con sus enseñanzas musicales, especialmente su hijo Humberto quien siguió sus pasos y logró alcanzar un gran desarrollo musical como se verá más adelante.
(41) Estas apreciaciones han sido tomadas de un texto redactado por Humberto Chaves Cabrera, hijo del Juvenal Chaves (2007); es importante esta clarificación por cuanto se hacen aseveraciones que comprometen muchos aspectos relacionados con la investigación de importantes historiadores nariñenses.
(42) Diario del Sur.Pasto, 25 de julio de 2010.p. 7B.
43) Reseña biográfica realizada por Humberto Chaves Cabrera sobre su padre Juvenal Chaves, 2007.
(44) MONTEZUMA HURTADO, Alberto. Nariño, tierra y espíritu. Colección Banco de la República, Bogotá, 1982.
(45) BENAVIDES RIVERA, Neftali. En: Revista Cultura Nariñense Vol. 1 No. 1. Pasto, julio de 1968. p. 63-68.
(46)PERDOMO ESCOBAR, José Ignacio. Op. cit., p.56.(47) www.sonsur.4t.com/,consultada en agosto de 2010.
(47)www.sonsur.4t.com , consultado en agosto del 2010
