Robo de las coronas de la Virgen y el Niño Jesús.
Por: Bernardo Andrade T.
Primer robo, de la corona y otras alhajas, ocurrió el 24 de febrero de 1918, era entonces capellán el padre José María Cabrera; la feligresía de Ipiales le obsequio una preciosa corona y tuvo un costo de $ 1.600, según consta en el libro de especies del santuario.
Segundo robo, sucedió en 1923, siendo el capellán el padre Cabrera. La corona fue repuesta en 1929, estando de capellán el padre Ángel María Cabrera; en ese entonces el manto de la virgen, contaba 20 estrellas de oro y 3 de plata.
Tercer robo, Ocurrió el 12 de agosto de 1929, “manos sacrílegas arrancaron del manto azul de la Santísima Virgen 44 estrellas de oro; un prendedor formado por 2 esterlinas; una crucecita pequeña; todos estos objetos de oro y otros de plata que formaban el cinturón del Niño Jesús” cuyo valor era de 157 pesos oro.
Monseñor Mejía en Tradiciones y Documentos dice: “que en 1931, la Virgen tenía riquísima corona de oro, rodeada de 12 estrellas: sobre el cuello, muchos collares y pendientes; en los dedos de las manos varios anillos de oro piedras preciosas; en los zapatos, que se apoyan sobre la media luna de plata, costosas hebillas; y en el manto 54 estrellas de oro»,
Cuarto robo, era el 14 de agosto de 1972, lo realizaron 3 hombres y 2 mujeres. La revista Cromos, No. 2849/72, señala: que entraron por el ventanal de Nuestra Señora del Pilar, al intentar desclavar las coronas, hicieron ruido y despertaron al celador don Tulio Melo; los ladrones emprendieron la huida dejando gotas de sangre y huellas dactilares, que facilitaron a los investigadores para esclarecer el delito.
Los miembros del grupo Cabal buscaron casa por casa. Ocho días después el niño Manuel Ceballos de 13 años, encontró las coronas en el fondo de una alcantarilla, en la sección Santa Inés cerca de Las Lajas. El culpable del ilícito fue Luis Montenegro. El capellán del santuario, Mons. Justino Mejía y Mejía, al ser consultado por la pena del delito, manifestó «que no pedía que se lo condene», y fue puesto en libertad.
Quinto robo, se efectúo el 21 de agosto de 1979, a media noche las campanas echaron vuelo. Don Tulio Melo, sacristán y vigilante del santuario, vio una sombra, al percatarse del ladrón le iba a disparar, pero este se fugó por la ventana de Nuestra Señora del Pilar, ya que se le trabo la polea de lo alto de la azotea. Iba llevándose las dos coronas.
Los habitantes del santuario iniciaron una intensa búsqueda y con la experiencia de 1972 buscaron por recónditos lugares. A las 4 de la mañana del 22 de septiembre, un niño de apellido Torres encontró las coronas en una alcantarilla, en medio de un lodazal, 30 metros abajo, de donde varias personas habían detenido a un sospechoso. El ladrón fue identificado como Pedro José Guerrero Vargas, oriundo de Cajamarca, Tolima, detenido se fugó tres meses más tarde.
El capellán Pbro. Luis Alberto Coral B. colocó rejas de seguridad, en el presbiterio y las ventanas del santuario.
Sexto robo, al amanecer del 8 de noviembre de 1998, se conmocionó el pueblo de Las Lajas de Ipiales, a media noche se robaron las artísticas, históricas y valiosas coronas de la Virgen y el Niño Jesús, elaboradas hace muchos años por los orfebres ipialeños hermanos Salazar. Indignación y profunda tristeza causó este insuceso, cientos de miles de peregrinos han visitado el santuario para desagraviar a la Virgen con oraciones y penitencias. La prensa al reseñar el hecho señaló: «Para ingresar, por el sector lateral de la capilla, él o los ladrones, solo tuvieron que violentar un sencillo candado. La reja metálica, no constituyó ningún obstáculo, puesto que basta subir un muro para entrar».
El señor obispo Mons. Gustavo Martínez Frías y el capellán del santuario Pbro. Manuel Dolores Chamorro han invitado a los feligreses de las 42 parroquias a que se construya cada año, 42 casitas para los pobres, para de esta manera devolverle a la Virgen «la nueva corona de amor, como la mejor reparación a la profanación de su sagrada imagen».
Las joyas robadas: se recuperaron en 1972, 1979; 1998 (?). Leemos en «Ensayos» de 1919: «Obsequio netamente del pueblo ipialeño a Nuestra Señora de Las Lajas. Esta corona de oro fue colocada en solemne peregrinación el primero de julio de 1919; costó $ 5.000, esta adornada con diamantes, esmeraldas y rubíes; su peso es de 720 gramos; fue trabajado por los hábiles orfebres ipialeños señores Luis y Neftalí B. Salazar. Este pueblo hondamente herido por el robo sacrílego verificado por manos criminales en días anteriores a la coronación, se despojó de su pequeñas alhajas, quizá economizó el pan del día, para exteriorizar el inmenso amor que a la Reina de los cielos y le profesan y reponer con esta la corona robada».
Los citados artistas y orfebres, elaboraron estas preciosas joyas, las coronas de la Virgen y el Niño en 1919, que desafortunadamente fueron robadas el 8 de noviembre de 1998. Los orfebres Jorge y José Salazar restauraron las coronas hurtadas en 1972 y 1979; también realizaron la corona de la Niña María de Imbula Chico y la mitra de San Nicolás de Aldana, entre otras. Quedan José, René y Armando, como representantes del arte y la creación de ese legado artístico de la familia Salazar.
