Monopamba. Quinta parte.

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  • Última modificación de la entrada:22/09/2025
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De los campamentos a un potencial económico.
Por: Laureano Benavides Revelo (1964)

Créditos fotografía: Wikiloc | Joseph Adrian Gracia Mancilla

Desde el tiempo del emporio de la explotación del caucho o del producto abundante de este jugo de las inmensas masas de siringales de la Cordillera Oriental Andina, de los grandes afluentes del Putumayo, el Napo, el Churuyaco, cuyos exploradores plantaban en algunos claros de la selva, cultivos de caña, “Peojota», Castilla, Café, Cacao y otros, propios de este clima que admiraban el notorio adelanto y crecimiento de ellos, lo mismo la abundancia en las cosecha, por cuya razón formaron establecimientos y determinaron sus viviendas, dando origen a una verdadera colonización que atraía a valientes y hacer un conjunto de habitaciones con techumbres y casas de variadas formas, que a simple vista daban una semblanza de viviendas de los primeros Pampeanos; en remotos tiempos sabían las corrientes de los grandes ríos y subdividir en parcialidades que la historia los congrega como primeros fundadores del suelo Colombiano. 

Los personajes mayores ya idos, a ese viaje sin regreso, narraban episodios que de tradición conservan como cuestiones inéditas, pero que en realidad así lo fueron, ya en el paso de los torrentosos ríos por medio de tarabitas, hechas de lianas gruesas y resistentes; lucha a brazo partido y con armas anticuadas que probaban el arrojo y valor con las fieras de la selva; con los araguatos y titís agudos chillones, a determinadas horas del día y en fin en la defensa contra la misma naturaleza y sus fenómenos hostiles, que a todo trance, impedían el atropellamiento salvaje en tan majestuosa manigua

De Puerres los recuerdan por esta intrepidez y decisión heroica, a los: Montenegro, Figueroa, Arias, Calderón, Benavides, Palmas, Cuasialpud, Culchá, Perengüez, Pérez, Castro, Burgos, y una pléyade de caucheros que fueron los precursores de la COLONIZACIÓN de estas importantes tierras, venero de riqueza para el Sur Colombiano.

En la región comprendida entre la Quebrada Blanca, Afiladores, Sucio, se realizaron las primeras viviendas de familias de los jefes ya mencionados. que descuajaron selva y cosechaban en abundancia como Tierra Prometida, Iulos, uvas silvestres, maíz, combos, patatas, zanahorias y muchas variedades de plátano

Con la introducción de ganado vacuno, ovino y caballar lo mismo aves de corral, interrumpieron con sus mujidos y cantos el silencio respetable de la selva proporcionando a sus moradores leche, carne, huevos y grasa en abundancia.

Como detalle de esta vivienda pacífica, constantemente se reunían en casa de Dn. Manuel Benavides y realizaban opimos banquetes y fiestas, por bebida, el aguardiente de caña, elaborado en sus trapiches y horno rural.

Que regalada vida! de estos habitantes, quie sabían conservar el espíritu, bajo la autoridad del sabio Jefe, que administraba justicia entre ese conglomerado de esforzados valientes. Con el tiempo engrosaron a esta Sociedad los Chapid, Rosero, Jelpud, Ortiz y muchos otros dependientes de Catambuco; La Chorrera, San Juan, San Mateo, etc.

Las viviendas rurales sufrieron tremenda transformación en casas grandes, rodeadas de jardines, los alrededores sombreados por inmensos higuerones, cedros y balsos, que daba la idea de la majestad en medio de aquella: profunda oquedad, rodeada de altas cimas de las estribaciones de la Cordillera Andina, que soportaban el inmenso volumen del Precipicio, Tres Tulpas, San Francisco y El Patascoy y hacia lo lejano el Pax, marcador de los limites con la República del Ecuador.

Por disposiciones de los Alcaldes y Concejo de Puerres, se creó la Inspección de Policía de Los Desmontes, siendo entonces Dn. Manuel el llamado a ocupar dicho cargo, el cual lució las borlas de Corregidor Perpetuo.

Después del año de 1.935, efectuabase la fundación de Monopamba. El corregimiento tiene casas higiénicas, aireadas, templo, Casa de Gobierno, Escuelas. Celebran con pompa la Fiesta a su Patrono San Gaspar, asistida por Monseñor Plácido.

Los colonos en la actualidad ya gozan de vía carreteable a pesar de que se conserva en pésimo estado, ha facilitado la introducción de toda clase de animales y han modificado el medio de transporte. Ya que antes con 4 arrobas a espaldas y durante tres días, trasmontaban la cordillera, era un verdadero sacrificio. Es laudable la construcción de esas nuevas vías que ha propuesto el Incora, recorriendo de Sur a Norte a base de máquinas especiales, logrando de tal suerte para sus gentes la explotación adecuada de sus tierras, el subsuelo rico en oro, petróleo, asbesto, mármol y otros minerales que la Industria Incipiente de Nariño realiza.