Me ha movido sucintamente presentar al público la actuación gloriosa de los Padres Capuchinos: ya en sus catequizaciones, penetraciones a la selva, fundación, apostolado y celo religioso en la enseñanza y formación de actuales y pasadas juventudes.
Con ligeros rasgos deseo traer desde la influencia de les Capuchinos en la conquista de América y su descubrimiento hasta nuestros tiempos.
Jesucristo tuvo su ideal de salvar al mundo, consagrando a éste su vida, ejemplo y palabra. «Id y predicad el evangelio a todas las naciones».
Mandato divino que fue cumplido por doce hombres ignorantes al principio y luego templos de sabiduría y valor. Oh! gran influencia sobre la humanidad, la cual se transformó rápidamente, creyente y obediente al decálogo divino. Así, pues, fue, que el divino maestro regaló al mundo su doctrina celestial: “Regalo de oro de Jesús de Nazaret».
Cada padre de la Iglesia ha cumplido con sus deberes, a base de comprensión y sacrificio. También nació en este mundo aquel hombre que devorado por las fiebres de amor divino, renunció a la rica y regalada vida; que, sintió el abrazo divino del crucificado; herido de amor su corazón lo transformó en su generoso adalid.
Sentimos profunda alegría cuando siempre escuchamos las palabras que nos dice: “Hermanas flores», anémonas del bosque; a las margaritas del campo, saludad conmigo al autor de la naturaleza».
Así pues. Francisco, dio principio a su carrera de santo y reformador de su siglo. Reunió a miles y miles de hombree hasta formar la gran familia de hermanos.
San Francisco cumple en la sociedad su inmenso alcance social, su excelencia y vitalidad en las múltiples obras que realiza. Condena enérgicamente la avaricia, soberbia y corrupción, por medio del desprendimiento, mortificación y humildad:
Después de San Francisco la renovación social la prosiguieron santos y mártires, que como Jesucristo y San Francisco tuvieron el mismo ideal de salvar al mundo. De suerte que la influencia Franciscana parte desde Ancona al Oriente y por fin en Italia, donde se glorificó por el martirio.
Con las palabras del Evangelio «Id y predicad”, fue la coraza de los humildes seguidores de Francisco: La Europa, Asia, la misma Jerusalén no resistieron a Juan de Piano Corpino y a Guillermo de Ruy Bok, hasta llegar a Tartaria.
En alas de amor al prójimo vuelan al África, Persia, India. Marruecos, Túnez y Fez.
De suerte que cuántos miles de almas conseguirían o conquistaron más para iglesia triunfal?
Bajo el signo de la cruz de tres carabelas, la orden franciscana, se inmortaliza cuando Cristóbal Colón ayudado por éstos triunfó en sus proyectos magnos. El Padre Juan, Guardián del Convento de la Rábida (España) y el Padre Francisco de Calabria, confesor de la Reina Isabel, facilitaron los medios para que Colón se aventurara a un mundo desconocido.
Con el estandarte de la Orden Franciscana, flameó victoriosa la Religión de Cristo cuando Juan Pérez celebro y bendijo la primera misa y al suelo Americano o nuevo mundo. «Por solo este hecho se dice que América es la heredad de Francisco».
Entonces trajeron la luz del Evangelio y de la civilización; causa suficientemente poderosa para atestiguar la influencia de los Franciscanos en general.
El Obispo Quevedo y el Franciscano Cousin, (el primero) primer Obispo de América y el segundo, primer Mártir por la causa de nuestra Religión, que bañó de redentora sangre el suelo Americano.
También son Franciscanos Juan Calero, Fray Antonio Cuéllar y Fray Juan de Padilla, que lucharon incansables en Centro América.
Qué Franciscanos fueron: Pedro de Gante, Mártir de Valencia; Francisco Solano y García de Padilla, que evangelizaron a América del Sur, de modo especial a nuestra Patria. Buen Apostolado, que en la actualidad han ensanchado sus conquistas en todas partes del mundo.
La influencia Franciscana abarca no solamente al orden moral y religioso, sino que también ha dado esplendor a la Iglesia y sólida y eficaz orientación a las ciencias; tales como el Mendigo de umbría; Clemente XIV; Marcos de Aviano; Juan de Capistrano, libertadores de pueblos.
Buenaventura el Santo, el Dr. el Serafín, corazón de oro e inteligencia poderosa.
Para cerrar con broche de oro, tenemos a Juan Duns Escoto, Dr. Sutfl, Dr. Mariano. También encontramos al escrutador del infinito precursor de las ciencias exactas y Padre de la filosofía de la naturaleza, Rogerio Bacón.
Juntamente con una pléyade numerosa de sabios, escritores, maestros, la Orden de Francisco ha dado timbre al genio y talento humano.
La Orden luchó siempre por la reforma moral, religiosa y científica de la edad media; la tercera orden sobresale poderosamente, lucha entre la igualdad de poderosos y vasallos; débiles y fuertes; contra el feudalismo, que pronto cedió a los estatutos y regla de la orden, aplicando su orientación.
En su seno albergaron a pobres, ricos, nobles y plebeyos, príncipes y vasallos; de aquí la orden fue poderosa en el progreso y renovación social.
El genio, poder, ciencias, artes, hidalguía, santidad, ilustración, nobleza, riqueza: tejen la corona del “POBRECILLO».
Dice el Padre Clemente de Tulcán: Las sombras del olvido envuelven a los héroes, que brillan por un día.
A pesar de todas las contingencias humanas, las nuevas Comunidades Franciscanas actúan constantemente sobre individuos, pueblos y naciones. El recuerdo del Padre San Francisco está arraigado profundamente en el corazón de nuestras gentes, que en todo tiempo acuden en demanda de ayuda; por su faro de luz perfecta de su alma, aún se humillan los soberbios. Los hombres en los santuarios, templos, capillas y hogares celebran cada 4 de Octubre como memorable fecha Franciscana; elevando siempre en el pedestal de la gratitud, ya que el pórtico de nuevas juventudes siempre esculpió las palabras: “Paz, justicia y caridad Universal”.
Son las intenciones de abreviar un documental histórico de la llegada de los Franciscanos a tierras de Nariño, teniendo en cuenta las ilustraciones descritas en el norte del Ecuador, las obras e influencias en las fundaciones de capillas, conventos y templos hasta los seminarios en nuestro medio.
Siendo el mes de las flores de un 1.873 en sus primeros días, los Padres Miguel de Prats, Serafín de Arenys, Pedro de Llosa, Manuel de Monhuy, Leonardo de Gerona y Lorenzo de Mataró, viajaron desde tierras del Istmo de Panamá hasta llegar a Guayaquil.
El frío intenso del Chimborazo fue causante de múltiples y agradables emociones. Tuvieron perfectos viajes a Quito y luego regresaron a Ibarra.
Hasta 1868 cuando agentes físicos (terremoto), tuvieron irremediablemente que abandonar dicha ciudad. Desde el siglo XVII, los Capuchinos estaban establecidos en la Villa de Ibarra, teniendo como finalidad la de la enseñanza religiosa de los pueblos vecinos, especialmente crecían en ciencia y religión los indios «Caranqui”
García moreno, tuvo como finalidad de reconstruir a la destruida Ibarra, adjudicándoles a los Capuchinos el convento, Iglesia y grandes terrenos, lo cual permitió que se establecieran definitivamente al ministerio y sobre todo a las misiones de Imbabura.
Los entusiastas habitantes de la ciudad de Tulcán, que palpando la verdadera obra de los Capuchinos, les apreciaron profundamente y proyectaron construir un convento. Como principal abanderado del establecimiento de los Padres Capuchinos en el Ecuador, fue el Presidente García Moreno, el cual contribuyó felizmente a que varias decenas de Capuchinos regaran el suelo ecuatoriano de bendiciones y obras. Pero la adversidad y talvez ocasionó profunda pena y pérdida para los Franciscanos la infausta acción del asesinato de García Moreno
Con motivo de iniciarse la fundación del primer Convento de Tulcán (1874), ilustro un aparte de la carta que enviaron los misioneros de la junta preparatoria, al Presidente de la República:
«En ningún punto de la República conviene tanto que se funden conventos de regulares como en el Cantón Tulcán, llamado a ocupar más tarde un asiento distinguido en el otro extremo de la línea ecuatoriana; situado a la entrada del Ecuador como para servir de centinela en las puertas del Norte; y expuesto a verse envuelto en el torbellino que se levanta en playas vecinas; necesita escudarse con sanas ideas para consultar su bien; necesita el ejemplo y lecciones que dan los religiosos para formar buenos ciudadanos, íntegros magistrados y celosas autoridades”.
Terminando dicha carta que puede ser un documento, y fuente de donde se puede sacar conclusiones históricas, tenemos otros apartes:
“Suplicamos que nos envíen dos de estos religiosos para empezarla bajo su dirección, de este modo se consultará el éxito, puesto que la presencia de ellos, estimulará al pueblo, y a la vez lograremos los consuelos espirituales que con dificultad podemos obtener aquí, a causa de la escasez de Sacerdotes“.
De suerte que el Obispo de Ibarra, Dr. Antonio Tomás Hisarralde, viendo los sanos propósitos y la carencia de sacerdotes en Tulcán de dichos moradores, les confirió la licencia para la construcción de un conventillo, en 1.875. Eligieron a la divina Pastora, Patrona.
Después de que las Logias, desencadenaron sus funestas acciones, los trabajos de construcción del convento se suspendieron; hasta que al fin gracias a su reanudación se terminó en enero de 1880. De esa suerte que los Capuchinos recorrieron todas las poblaciones del Carchi y los pueblos vecinos o limítrofes de Colombia en Misiones y buscando Vocaciones.
La Comunidad fue desterrada en 1.896 por la revolución liberal. Por ese entonces adornaron la coronilla de San Francisco y para gloria nuestra, 17 colombianos y ecuatorianos.
Todos los sacerdotes ciegamente adoraban a la Divina Pastora; de aquí despejo el interrogante:
¿Por qué en casi todos los Templos y Capillas de los Capuchinos veneran a la Divina Pastora en nuestros pueblos?…
Más adelante explicaré la devoción del pueblo de Pasto, San Francisco, Mocoa y Monopamba a la DIVINA PASTORA.
En breve necrología se cuentan a los Padres: Fray Vicente de Pupiales. Fray Felipe de Pasto, Fray Faustino de Pupiales; R. P. Hermenegildo de Pasto; R. P. Basilio de Pupiales; Fray Plácido de Guachucal; Fray Jaime de Pastó; Fray Ignacio del Tambo; R. P. Baltazar de Guaitarilla; R P. Pastor de Puerres: R. P. Antonio de Pupiales; Fray Hilario de Guaitarilla; R. P. Vicente del Contadero; R. P. Leonardo de Guaitarilla; R. P. Heliodoró de Túquerres; Fray Felipe de Yacuanquer; R. P. Luis de Pupiales; Fray Bruno de Pupiales; Fray Modesto de Iles; R P Efrén de Pasto; R. P. Fernando de Túquerres; Fray Damián de Fúnes; R P. Buenaventura de Pupiales; R. P. Lorenzo de Pupiales, que con sus beneficios espirituales y materiales, hicieron de Nariño y de sus pueblos cuna fuerte de la Orden Franciscana.
Cuando en tiempos de la erección de la custodia del Ecuador-Colombia, se llevó a efecto la fundación del Convento de Túquerres y la Residencia de Ancuya Convento de Pasto y la Parroquia de La Laguna
En 1888 la construcción del Convento e Iglesia de Túquerres, bajo la Advocación del Patriarca San José. En 1890 llegaron los primeros Capuchinos para dar impulso a los trabajos hasta que en el año de 1892 terminaron dichas obras. Las bendijo el reverendísimo Sr. Vicario General de la Diócesis de Pasto. Por este tiempo en Roma pensaron dividir de una sola Provincia (España), tres, que mediante Decreto de 18 de diciembre de 1889 fueron erigidas las de Aragón, Toledo y Cataluña.
El Decreto de 19 de marzo de 1890 creó la Custodia del Ecuador-Colombia, afiliada primero a la Provincia de Aragón y después a la de Cataluña (Entonces entraron a pertenecer los conventos de Túquerres, Caquetá, Chocó, etc.)
Desde 1952 se han formado dos Custodias: La de Colombia dependiente de la Provincia de Palermo (Italia) y la de Ecuador, dependiente de la Provincia de Navarra (España).
De esta suerte, también despejo el interrogante: ¿Cuál es la razón para que tengamos solamente Italianos y Colombianos en nuestros conventos?
Siguiendo un orden expuesto sobre las fundaciones, tenemos que los padres Capuchinos viendo que el clima de Túquerres era muy frío, pensaron fundar en Ancuya una casa residencia, para pasar a los enfermos a ese clima caliente. Hoy lugar de veraneo muy importante.
En 1897 el Obispo de Pasto, Manuel Caicedo y los padres de Túquerres hicieron una peregrinación el primero de julio a Ancuya, para celebrar con pompa la Fiesta de la Visitación de la Santísima Virgen los generosos habitantes cedieron, aprovechando dicha visita, el terreno y esfuerzos para la casa que aún existe.
Fundación del templo y convento de pasto
La fundación del templo y convento de Pasto se debe especialmente al reverendo Padre Melchor de Tívisa. Quien predicó en todos los pueblos de Nariño y llegando a Pasto dio una Misión y le acompañaba entre otros el Padre Antonio de Pupiales.
Cuenta en las Crónicas del Padre Clemente de Tulcán, que cuando desplegaron el estandarte de la Divina Pastora, en la Colina de Santiago a la muchedumbre, la cual quedó encantada por la belleza, entonces jubilosa solicitó el establecimiento de los Capuchinos; el Padre Melchor, emocionado, exclamó: “Pasto es de la Divina Pastora”. En efecto, en la actualidad la fiesta la celebran con mucha pompa, con participación del pueblo creyente y devoto.
Para que haya un edificio apropiado para la educación de los niños, que debía estar aislado del convento, con todos los requisitos necesarios, comenzó la obra el Padre Heliodoro y la terminó el Padre Clemente de Tulcán, quien vivió allí más de 25 años.
Hay otro hecho significativo y es que las constituciones de los Capuchinos con referencia a Templos, Capillas, dice: “Que nuestras Iglesias sean pequeñas y exteriormente de una apariencia humilde”. Entonces ocurrió que en el Templo de Santiago en atención al número de habitantes de Pasto, se le dio mayor proporción con arquitectura sencilla y muy elegante en su interior, menos las torres antes de 1916.
Luego nuevamente a petición de prestantes personalidades pastusas, se abrieron cimientos después de 1916 para la terminación de las torres, las cuales son en la actualidad el ornato de la ciudad de Pasto.
En 1893 bajo la Advocación de Santiago Apóstol, titular que era de la nueva Capilla erigida en dicha colina, el 14 de julio de 1896, fue terminada la Iglesia coro el Convento
El Obispo Ezequiel Moreno, se preocupó por la Misión del Putumayo y Caquetá, que siempre destinó su ínfimo sueldo y rentas para que los Misioneros tuvieran facilidades de penetrar a las selvas del Oriente. En 1890 se encargó a la comunidad la Laguna, Cabrera y Pejendino hasta 1918, pero con el nuevo mando del obispo Pueyo de VaI, les quitó la Parroquia permanente de El Encano (a orillas del Lago Guamuéz), donde comienza la Jurisdicción de la misión del Putumayo.
En 1898 Monseñor Moreno envió una comisión a explorar la región del Guamuéz, cuyos integrantes fueron: Ángel de Villaba, quien era Superior y oriundo de España; Francisco de Ibarra (Ecuador) y un Clérigo Enrique Collins (inglés) que tenía el oficio de pasajero y muy amigo de la Comunidad.
Dicha comisión sacó las siguientes conclusiones:
a). Que se debería establecer la misión de Sibundoy y Mocoa; ya que estaban situadas en un valle muy fecundo, rodeado de varios pueblos; (hoy San Andrés, Santiago y Sibundoy).
b). Que es factible la construcción de una vía de penetración a las regiones del Amazonas, buscando el río Putumayo.
De manera que entonces en el año de 1896, la custodia envió varios misioneros (colombianos, ecuatorianos y españoles), los cuales se establecieron en Mocoa. En el mes de octubre de 1899 fundaron a Sibundoy, sufriendo una verdadera pobreza, más Ia odiosa explotación de blancos sobre las tierras de los indígenas. Para evitar disgustos y ese estado violento, el Reverendo Padre Lorenzo de Pupiales, en terrenos baldíos fundó el 5 de junio de 1902 con la cruz de Cristo la población de San Francisco para los blancos, zanjándose así toda dificultad
El Padre Doroteo de Pupiales, hizo su entrada hasta el río Ortegüaza y entre los ríos Perdiz y Hacha, fundó a Florencia.
Una vez establecidos los Padres Capuchinos, en todo el Valle de Sibundoy, y para darle importancia a la Misión, la Santa Sede primero elevó la prefectura apostólica, siendo el primer prefecto el padre Fidel de Montclar, perteneciendo a la Provincia de Cataluña, quien abrió el camino de penetración hoy en día, vía carreteable hasta Puerto Asís. Viendo la Santa Sede el adelanto de esas tierras, elevó a Vicariato Apostólico dicha Prefectura en el ano de 1910. El primer Vicario fue el padre Gaspar De Moncolini (Catalán) que murió en Florencia.
Es notorio por razones expuestas la devoción de los Padres y feligreses a la Divina Pastora, de modo especial Monopamba, con sus habitantes; además deduzco la causa de llevar la Protección de San Gaspar, patrono de este Corregimiento. En primer lugar, en la advocación del Santo y luego por influencia y gratitud a todos los Padres héroes, especialmente catequistas, el Reverendo Padre Gaspar Moncolini.
En nuestras selvas donde hoy en día existen ya florecientes poblaciones; corregimientos y aldeas. Según concepto de otro Apóstol que tiene su gloria en este girón de la Patria Colombiana, el brillante escritor y fogoso orador Sagrado, Padre Clemente de Tulcán, cuando anota en sus Crónicas: «Nadie como los Capuchinos trabajaron en el Ecuador y en el Sur de Colombia, por la reforma de las costumbres en el hogar y en la vida social, por el bien espiritual de las almas, por la conservación de la integridad de la Fe, por el engrandecimiento del reino de Cristo, siendo en todo campo los atalayas de la verdad y el bien”.
La Comunidad Franciscana ha influido en nuestros pueblos, no solamente en el adelanto material; para los egoístas basta que observen sus obras y repercusiones beneficiosas, ya en los conventos, templos, capillas y colegios, etc También se preocuparon por la observancia regular; dan esplendor al culto divino; confesiones, ejercicios espirituales; novenas y de modo especial, los oficios de semana santa y miles de obras, que sería largo enumerarlas. Como Católico me complace y estimo de manera espontánea mi gratitud por sus obras.
Para los lectores de este documental les queda la oportunidad para meditar sobre la influencia Capuchina en nuestros pueblos Nariñenses.