Monopamba. Sexta parte.

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  • Última modificación de la entrada:14/10/2025
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Patriotismo, recreación y costumbres de sus gentes.
Por: Laureano Benavides Revelo (1964)

La mayoría de los habitantes pertenecen a la raza blanca, pero con la fusión del resto de condición indígena, los renuevos son de condiciones Psicológica, sanguínea, facial, que en la rama educativa son inteligentes e inclinados a la literatura; amantes de la religión por convicción y leales con su determinación política.

Por el trabajo tienen una inigualable resistencia, honrados y respetuosos y aman a la tierra con tanto afecto, como el intenso trabajo realizado para descuajar selva y vivir en una amplitud que es un paisaje de múltiples colores.

A veces se trata de disfrazar la realidad de una inocente propensión en cuanto a su tierra, confundiendo con la generosidad o desprendimiento por la opulencia o riqueza. Los medios incipientes de la agricultura y ganadería, en el mañana serán la verdadera pujanza tanto en éstas como en lo industrial, logrando afianzar el bienestar de su pueblo.

En todo gran pueblo, hay un índice de desocupados, que campeados por la pereza e indolencia, dicen de su oficio o puesto en la sociedad; pero en el Guamuez bulle actividad; en los rostros siempre se nota el entusiasmo y esperanza en tierras antes baldías.

Tienen un profundo sentido de honestidad, seguridad, determinación, logrando una clase obrera homogénea, que, gracias a esto, rápidamente esas tierras adquieren un cociente adquisitivo desde 1.935, cuando la Industrialización llegue, habrá una revolución benéfica

Por todos los senderos nublados con las primeras horas de la mañana los descalzos colonos en su mayoría, hacen su arribo al caserío, juntamente con un Fraile, el cual a los muchos días, trata de administrar sacramentos o prepararlos en cultura religiosa.

Por las empedradas calles, bajo la insignia de la santa cruz, dan comienzo a una organizada procesión, llevando sobre sus hombros al santo patrón y a la divina pastora. Determinada multitud se agolpa en las aceras e inclinan sus rodillas, musitando sus últimas oraciones. Luego vienen las danzas y música; no habiendo total variación en cualquier festividad religiosa en los pueblos. Lo notable de éstas a más del fervor religioso es la recreación general; una serie de números…. combinados por el desprendimiento y entusiasmo connotado, a vanidosos fiesteros en juegos pirotécnicos, bailes, peleas de gallos; raras veces se representaban piezas teatrales; otros gustan del naipe donde despilfarran sus pocos centavos.

De tal suerte que cada año esperan a un nuevo enero para escuchar nuevamente los cohetes multicolores, el sonoro y prolongado eco de campanas, el autóctono conjunto musical, compuesto de guitarras, flautas, viejos violines y bombos.

El colono siente alegría, delicadeza, llegando a descubrir que toda fiesta es la base de arrancar la melancolía del ser; aquí disponen de tiempo para intercambiar confidencias, lloran sus mismas desventuras; cuando conservan amistad, los hombres se emborrachan tratando de eludir en instantes de su habitual modo de ser y de vivir. Por lo pronto se contentan con los mercados cada domingo, donde intercambian productos con el Bajo Pizarras, Verde: y con los famosos taquilleros que adorna con mil chucherías.

Anoto un fenómeno comercial: cuando los colonos tratan de vender sus productos en plazas del mismo Puerres, acuden las dueñas de casa como verdaderas comadronas y con gestos de poseimiento irrisorio…. tratan de aprovecharse de tan infrahumana necesidad del colono, con precios francamente infelices. Caricaturizo: pues la justicia social es y debe ser para todos, cumpliendo sus nobles postulados de trabajo ante esos desmedidos abusos no tiene otra alternativa que buscar las nuevas plazas de otros pueblos, donde, ya con sentido humanitario, compensan los sufrimientos de sencillos o analfabetas colonos, los cuales buscan también ser comprendidos por los nuestros.

Nos queda una sola alternativa, la cual puede ser la atracción de sus productos a nuestros mercados y la compensación justa, ya que ellos también reciben siquiera el reflejo de ser Puerreños en esas regiones Orientales.

Conservando parte de los acontecimientos, como es natural, tienden a fortalecer y a estimular a quienes participaron, en medio da las costumbres de los colonos. Además, con sentido claro y en tono siempre de acuerdo a la mentalidad de éstos, describiré secuencias, para que cada pensamiento en su diferente forma subjetiva, trate de analizar.

UNA FIESTA EN LA SELVA

Cosa admirable, fantástica, indescriptible y nunca vista en otras tradiciones en estos deportes; productos de una comprensión y organización a base de una inimitable unión (pálida sombra, las acciones comunales de la actualidad, a manera de simples representaciones, etc.). En Monopamba hace muchos años se realizó una fiesta….con sencillos vestidos de domingo; sus 800 habitantes engalanados con sus inseparables canastos y sus mujeres de vestidos a colores vivos, concurrían de las diversas secciones.

A una cita hecha en días anteriores por el más antiguo colono a quien le obedecían a base de su proceder, sin reservas, para el procomunal de esta bella región incrustada como una dulce sonrisa, unas veces amarga, provocada por los secretos de una inhóspita manigua y otras veces con la seguridad y serenidad del triunfo del colono.

Por muchos heraldos, llevaron la voz de los climas templados hasta los más fuertes como al de las alturas, por cuya razón es la concentración, habiendo intercambio de los variados productos, hasta llegar al PUROSACHE, aguardiente de caña.

La cita se hacia porque en lontananza, repercutía también el eco de voces especiales de un viejo cuerno, a manera de trompeta rústica, la cual rebullía la llamada para cada colono, denotando gran entusiasmo para hacer una voluntaria concentración.

Por tercera vez recibían al fundador Don Gonzalo A. Benavides, quien, en compañía de Don Roberto López Recalde, concejal distinguido, de Clímaco Cuarán, Jesús Aguirre (ya muertos), Anselmo López, Justo G. Benavides, José Villarreal, Dositeo Otero y otros…. visitaban esta región porque tenían convencimiento de que sus sacrificios y esfuerzos del camino serían premiados por el cariño sincero y espontáneo de todos; que agradecían la intervención de éstos, que nunca explotaban el trabajo de nadie es decir, que no solicitaban retribución por estos servicios patrióticos realizados en fuerza del amor a la patria chica.

Marcaban las cuatro de la tarde de un día de fiesta que como las campánulas del carbunquillo, de la fragancia y majestad de inmensos siringales con cuyos tallos varicientos manifestaban que hace años, valientes exploradores arrancaron el caucho, convirtiendo en precio de Libras Esterlinas, hasta que la invención del sintético atrofió las grandes concentraciones sobre las orillas del correntoso Sucio

El Presidente del Concejo fue recibido, quien luciendo en el sombrero una corona de mirtos, abrazó eufórico al recordado Sucho Castro, quien sobre el resto de un viejo cedro hizo su tribuna improvisada que en sentidas palabras a nombre de los colonos presentó un fervoroso saludo. 

El cielo plomizo ocultaba terriblemente la hoya del Sucio, obligando a los personajes retornar a Monopamba por la peligrosísima tarabita de sogas fuertes y como garrucha un garabato de madera; pendiéronle al Presidente que en el centro le hicieron contemplar la majestad imperiosa de éste….cuenta que con nerviosismo sintió el frío de la profundidad y le ofuscó, hasta ver correr hacia arriba dichas aguas. Con este percance ofrecióles un cable metálico y procurar buscar la intervención eficaz del Dr. Jorge Eraclio Uribe: Uribe; fundador de Sevilla (Valle), quien se había interesado de esta vía y las regiones como consta en el «Relator» de Cali.

Al alegre caminar bajo la bulla de la música de los «Curumbos”, llegaron a casas iluminadas con lámparas de petróleo. Los habitantes quemaban cedros de color rosado, cuyo humo saturaba el ambiente de un aroma agradable. El insistente chillido de millares de grillos, los graznidos de búhos que descendían seguramente a observar el movimiento especial de los colonos, se escucha la música de enmohecidas victrolas, presagiando fiesta en aquellas casas.

A las 9 a. m. del siguiente día, después del desayuno fuerte, todos los colonos se organizaron en la principal calle junto a la casa de gobierno y con atención escucharon al Presidente del Concejo de Puerres, las conclusiones o memorias de las consideraciones de los Concejos de Gualmatán, Pupiales, Iles y Córdoba

El señor Pastor Chaves, hermano mayor del connotado Dr. Milcíades Chaves, tuvo la idea de dicha reunión que trajo grandes beneficios para todas las regiones. Además, como vía de información, las obras de Monseñor Plácido y el Padre Fray Miguel de Ipiales, cofundador de Monopamba, observaron las copias de variadísimas fotografías de viajes anteriores a la fundación, lo mismo de las mingas realizadas por el Inclito Sacerdote (q.d.D.g),Dr. Luis S. Ceballos, lo mismo de connotados patricios adoradores del adelanto y cultura de su propia tierra, ya citados.

Movidos por las notas marciales de tan excepcional banda se abrió el baile en las calles en diferentes maneras, absorbiendo toda atención y mereciendo vítores los sanjuanes y otras piezas musicales. Los colonos giran acompañados, luciendo en cada movimiento o círculo correspondidos por inclinaciones armónicas y gestos de varones que motivaron complacencia inolvidable. Mientras los dueños de cada casa atendían con lujo de abundancia y generosidad, aguardiente y guarapo, los danzarines descansaban tendidos sobre la grama. Todo el día y su noche fueron de recuerdos, discursos, declamaciones, chistes, que proporcionó incansable estadía.

¡Buenas gentes! Envidiable su fortaleza que en sus manos tienen las huellas del descuajamiento de la selva que ahora tranquilamente pasta sus ganados, entrados por una vía terrible de Puerres-Monopamba.

Con los gratos recuerdos de tan soberbia estadía, regresaron a Puerres, donde los esperan familiares, quienes cantarán sus glorias y hechos.